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    “Cuando veo la final por la tele, apago o cambio de canal”

    A seis años de la derrota de Coria ante Gaudio en la definición de Roland Garros, Fabián Blengino, ex entrenador del Mago, todavía no digiere la bronca. Además señala a Guido Pella como la máxima apuesta de su academia y se refiere a la ida de Andrea Collarini, reciente finalista en París.

    Por Juan Pablo Lo Cícero y Carla Gómez*


    Pareciera que la indignación que tuvo aquel domingo por la tarde en la Phillippe Chatrier todavía no lo abandonó. Cuando Blengino habla de aquella final entre Coria y Gaudio, la última sin Federer o Nadal en cancha, la decepción continúa. “Yo, que debo haber sentido cien mil veces menos que él esa final perdida, cuando la veo por la tele, apago o cambio de canal. Para cualquier persona que haya estado en una final de Roland Garros, ese es un recuerdo hermoso. Para mí fue un horror. No la quiero ni ver. Es uno de los peores recuerdos que me deja el tenis. Calculá lo que debe ser para Coria”.

    - ¿La enemistad con Gaudio influyó en la derrota?

    - Era una paliza, no era ni partido, Gaudio se quería ir. No sé… Coria tenía tanta bronca, tanto odio… No hay por qué tener odio y preocupaciones extra. Era un tipo que tenía demasiadas cosas buenas como para pensar en las malas, como a veces le pasaba a él.

    - ¿Qué significó ser el coach de Guillermo en aquel 2004?

    - Fue un placer, un lujo. Era sentarse afuera y disfrutar. Cualquier indicación táctica que le pidieras la podía hacer. Tenía la seguridad total de que iba a ganar los partidos. Lo que pasó después creo que lo debe saber él solo. Trabajaba muy bien, hacía caso. Todo lo que tengo para con él es agradecimiento.

    Aquellos cinco meses de 2004 fueron los más exitosos de Blengino como entrenador. Coria ganó Buenos Aires y Montecarlo y fue finalista en Miami, Hamburgo y Roland Garros bajo su tutela. Seguramente Blengino hubiese querido seguir con el por entonces número 3 del mundo, pero el tenista de Rufino prefirió continuar solo. El coach no se bajoneó y siguió adelante. Esa fortaleza es la que les pide a los juveniles que entrena en su academia en Parque Norte.

    - ¿Cómo está Guido Pella (nº 301 ATP), que fue mencionado como una de las grandes promesas del tenis argentino y todavía no explotó?

    - Tiene que lograr venir a entrenarse todos los días, no importa el estado de ánimo, como hacemos todos los trabajadores. El tenista no es alguien diferente. Es algo que tienen que entender todos. Guido tiene que entender que es un trabajador como cualquier otro.

    - ¿Tanto él como los otros chicos tienen algún tipo de contención psicológica?

    - Les damos una ayuda, pero pienso que la única respuesta la tiene el jugador. A veces no entiendo como las personas, por cualquier cosa, acuden a un psicólogo. Hay que aprender a resolver determinadas situaciones por uno mismo, ser fuerte y nada más. Entiendo que una persona que pierde un familiar pueda necesitar de un psicólogo, pero por ir a jugar un partido de tenis que tenga que venir un psicólogo… Yo lo considero totalmente ilógico y fuera de lugar. Siento que si un jugador es bueno no debería depender de un psicólogo.

    - Más allá de sus recaídas, ¿cómo ves a Guido?

    - Tenísticamente lo veo muy bien. En el momento en que logre ser un poco más maduro y profesional, no me cabe duda de que va a dar lo máximo. Es un jugador para estar muy arriba.

    - En algún momento declaró que la AAT no le daba apoyo porque estaba en conflicto con vos. ¿Qué diferencias había?

    - El problema no era con la gente de la AAT que está ahora sino con la de hace un tiempo. Yo no compartía su manera de trabajar, o de no trabajar. He tenido jugadores en los primeros lugares del ránking y no los mandé con ellos porque consideraba que no entrenaban. Se ha perdido un tiempo importante con los juniors. Ahora se está ayudando más. Vienen a ver a los chicos, les dan un apoyo que no sé si es el ideal pero ayudan mucho más que cuando yo tuve esas diferencias con la asociación.

    - Andrea Collarini (nº 627 ATP y reciente finalista de Roland Garros Junior 2010) se entrenaba con ustedes. Le ofrecieron una beca en Estados Unidos y se fue. ¿Por qué pensás que lo hizo?

    - La academia y los viajes siempre los pagó el papá. Cuando representó a Argentina, obviamente, tuvo que pagar Argentina. Pero el país nunca le dio algo extra. Yo escuché a gente de la AAT que dijo que a Collarini se le dio una ayuda tremenda. Le pagaban los viajes con el equipo argentino, pero era su obligación, nunca le dieron nada extra. Entonces buscó lo mejor para su futuro, aunque en la parte tenística no sé si es lo más conveniente. Yo creo que puede entrenarse mejor acá que allá, o igual. Pero le dieron muchos beneficios económicos que acá no conseguía.

    - ¿A qué jugadores les augurás un buen futuro?

    - El mejor jugador de la academia es Guido Pella, con ránking 301. Después le sigue Juan Ignacio Londero, que el año que viene quedaría nº 1 en la categoría de 18 años. También están Diego Schwartzman y Andrés Molteni. Y luego chicos de 14 años como Dikenstein, en 12 años está Ciurletti. Van a estar entre los mejores de la Argentina a los 16 años. Fuera de la academia, Facundo Argüello (nº 568 ATP) me parece el jugador más diferente de todas las categorías menores. Antes mencioné a Collarini y también está Agustín Velotti (nº 702 ATP y flamante campeón de Roland Garros Junior).

    Quizá no haya nadie como Coria, Nabaldian o Del Potro, pero tenemos grandes jugadores con chances de ser top 10 o top 20.

    Ex entrenador de Coria, Calleri y Squillari, Blengino también valora su trabajo con los más chiquitos: “Me encanta ver cómo progresan día a día pero también me gusta formarlos en lo profesional, no sólo en lo estríctamente tenístico sino en las actitudes que tiene que tener un jugador, desde la entrada en calor hasta el comportamiento en la cancha. La puntualidad y la disciplina me parecen muy importantes. La idea es que ya de bien chiquitos tengan en claro todo eso, para que después en sus primeros torneos se manejen bien. La academia se armó con la idea de sacar jugadores, trabajar en la alta competencia; no de hacer algo masivo. No quería dar clases particulares. Me interesaba formar jugadores para que llegaran a ser tenistas. Lo hicimos con Coria, Médica, Calleri, Squillari. Guillermo llegó a estar número 3 en el ranking ATP, Franco fue 11 del mundo y Agustín ocupó el puesto 16”.

    - ¿Te gustaría volver a entrenar a un profesional?

    - Mi idea es seguir hasta que Guido se meta. Sé que se va a meter. Collarini, cuando se fue, me dijo que iba a volver. Es agradable trabajar con los chicos que formé, porque son como de la familia. Pero mi hija es más importante que todos los jugadores juntos. Igual no descarto la posibilidad. Si fuera con un jugador que no es de la academia, de ránking 50 o 60, me quedo acá.

    *Alumnos de 3er año de ETER, de la carrera de Periodismo deportivo

    Pareciera que la indignación que tuvo aquel domingo por la tarde en la Phillippe Chatrier todavía no lo abandonó. Cuando Blengino habla de aquella final entre Coria y Gaudio, la última sin Federer o Nadal en cancha, la decepción continúa. “Yo, que debo haber sentido cien mil veces menos que él esa final perdida, cuando la veo por la tele, apago o cambio de canal. Para cualquier persona que haya estado en una final de Roland Garros, ese es un recuerdo hermoso. Para mí fue un horror. No la quiero ni ver. Es uno de los peores recuerdos que me deja el tenis. Calculá lo que debe ser para Coria”.

    - ¿La enemistad con Gaudio influyó en la derrota?

    - Era una paliza, no era ni partido, Gaudio se quería ir. No sé… Coria tenía tanta bronca, tanto odio… No hay por qué tener odio y preocupaciones extra. Era un tipo que tenía demasiadas cosas buenas como para pensar en las malas, como a veces le pasaba a él.

    - ¿Qué significó ser el coach de Guillermo en aquel 2004?

    - Fue un placer, un lujo. Era sentarse afuera y disfrutar. Cualquier indicación táctica que le pidieras la podía hacer. Tenía la seguridad total de que iba a ganar los partidos. Lo que pasó después creo que lo debe saber él solo. Trabajaba muy bien, hacía caso. Todo lo que tengo para con él es agradecimiento.

    Aquellos cinco meses de 2004 fueron los más exitosos de Blengino como entrenador. Coria ganó Buenos Aires y Montecarlo y fue finalista en Miami, Hamburgo y Roland Garros bajo su tutela. Seguramente Blengino hubiese querido seguir con el por entonces número 3 del mundo, pero el tenista de Rufino prefirió continuar solo. El coach no se bajoneó y siguió adelante. Esa fortaleza es la que les pide a los juveniles que entrena en su academia en Parque Norte.

    - ¿Cómo está Guido Pella (nº 301 ATP), que fue mencionado como una de las grandes promesas del tenis argentino y todavía no explotó?

    - Tiene que lograr venir a entrenarse todos los días, no importa el estado de ánimo, como hacemos todos los trabajadores. El tenista no es alguien diferente. Es algo que tienen que entender todos. Guido tiene que entender que es un trabajador como cualquier otro.

    - ¿Tanto él como los otros chicos tienen algún tipo de contención psicológica?

    - Les damos una ayuda, pero pienso que la única respuesta la tiene el jugador. A veces no entiendo como las personas, por cualquier cosa, acuden a un psicólogo. Hay que aprender a resolver determinadas situaciones por uno mismo, ser fuerte y nada más. Entiendo que una persona que pierde un familiar pueda necesitar de un psicólogo, pero por ir a jugar un partido de tenis que tenga que venir un psicólogo… Yo lo considero totalmente ilógico y fuera de lugar. Siento que si un jugador es bueno no debería depender de un psicólogo.

    - Más allá de sus recaídas, ¿cómo ves a Guido?

    - Tenísticamente lo veo muy bien. En el momento en que logre ser un poco más maduro y profesional, no me cabe duda de que va a dar lo máximo. Es un jugador para estar muy arriba.

    - En algún momento declaró que la AAT no le daba apoyo porque estaba en conflicto con vos. ¿Qué diferencias había?

    - El problema no era con la gente de la AAT que está ahora sino con la de hace un tiempo. Yo no compartía su manera de trabajar, o de no trabajar. He tenido jugadores en los primeros lugares del ránking y no los mandé con ellos porque consideraba que no entrenaban. Se ha perdido un tiempo importante con los juniors. Ahora se está ayudando más. Vienen a ver a los chicos, les dan un apoyo que no sé si es el ideal pero ayudan mucho más que cuando yo tuve esas diferencias con la asociación.

    - Andrea Collarini (nº 627 ATP y reciente finalista de Roland Garros Junior 2010) se entrenaba con ustedes. Le ofrecieron una beca en Estados Unidos y se fue. ¿Por qué pensás que lo hizo?

    - La academia y los viajes siempre los pagó el papá. Cuando representó a Argentina, obviamente, tuvo que pagar Argentina. Pero el país nunca le dio algo extra. Yo escuché a gente de la AAT que dijo que a Collarini se le dio una ayuda tremenda. Le pagaban los viajes con el equipo argentino, pero era su obligación, nunca le dieron nada extra. Entonces buscó lo mejor para su futuro, aunque en la parte tenística no sé si es lo más conveniente. Yo creo que puede entrenarse mejor acá que allá, o igual. Pero le dieron muchos beneficios económicos que acá no conseguía.

    - ¿A qué jugadores les augurás un buen futuro?

    - El mejor jugador de la academia es Guido Pella, con ránking 301. Después le sigue Juan Ignacio Londero, que el año que viene quedaría nº 1 en la categoría de 18 años. También están Diego Schwartzman y Andrés Molteni. Y luego chicos de 14 años como Dikenstein, en 12 años está Surleti. Van a estar entre los mejores de la Argentina a los 16 años. Fuera de la academia, Facundo Arguello (nº 568 ATP) me parece el jugador más diferente de todas las categorías menores. Antes mencioné a Collarini y también está Agustín Velotti (nº 702 ATP y flamante campeón de Roland Garros Junior).

    Quizá no haya nadie como Coria, Nabaldian o Del Potro, pero tenemos grandes jugadores con chances de ser top 10 o top 20.

    Ex entrenador de Coria, Calleri y Squillari, Blengino también valora su trabajo con los más chiquitos: “Me encanta ver cómo progresan día a día pero también me gusta formarlos en lo profesional, no sólo en lo estríctamente tenístico sino en las actitudes que tiene que tener un jugador, desde la entrada en calor hasta el comportamiento en la cancha. La puntualidad y la disciplina me parecen muy importantes. La idea es que ya de bien chiquitos tengan en claro todo eso, para que después en sus primeros torneos se manejen bien. La academia se armó con la idea de sacar jugadores, trabajar en la alta competencia; no de hacer algo masivo. No quería dar clases particulares. Me interesaba formar jugadores para que llegaran a ser tenistas. Lo hicimos con Coria, Médica, Calleri, Squillari. Guillermo llegó a estar número 3 en el ranking ATP, Franco fue 11 del mundo y Agustín ocupó el puesto 16”.

    - ¿Te gustaría volver a entrenar a un profesional?

    - Mi idea es seguir hasta que Guido se meta. Sé que se va a meter. Collarini, cuando se fue, me dijo que iba a volver. Es agradable trabajar con los chicos que formé, porque son como de la familia. Pero mi hija es más importante que todos los jugadores juntos. Igual no descarto la posibilidad. Si fuera con un jugador que no es de la academia, de ránking 50 o 60, me quedo acá.

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